martes, 18 de noviembre de 2008
Método Doman: variaciones
Después de un tiempo aplicando el método Doman con tu hijo, llegará el momento de introducir algunas variaciones. Imagina, improvisa, no hay límites.
Cuando empiece a aprender el abecedario puedes dejarle escribir en el procesador de textos de tu ordenador. Empezará escribiendo sólo letras, pero poco a poco las irá juntando para formar palabras, o te preguntará con qué letras se escribe una determinada palabra. Mientras tú deletreas, el niño escribe.
Si es observador, pronto de dará cuenta de que, al pulsar la tecla "A" en la pantalla aparece la grafía "a". Acaba de hacer un importante descubrimiento y, si se lo explicas de forma sencilla y natural, nunca tendrá ningún problema para distinguir las mayúsculas de las minúsculas.
Déjale el ordenador y confía en él: no lo guíes y no trates de dirigir su aprendizaje, pues "solo" es un juego para él.
lunes, 17 de noviembre de 2008
sábado, 15 de noviembre de 2008
Método Doman: la filosofía
El último capítulo del libro Cómo enseñar a leer a su bebé, de Glenn Doman, se titula Sobre la alegría. Quiero compartir con vosotros este párrafo que considero fundamental:
"Hemos dicho antes en este libro que miles de padres y científicos han enseñado a leer a los niños y que los resultados han sido espléndidos.
Hemos leído acerca de esa gente, nos hemos escrito con muchos de ellos y hemos hablado con muchos de ellos. Hemos descubierto que los métodos que emplean han variado totalmente. Han usado materiales que van desde el lápiz y el papel a máquinas científicas complejas que cuestan más de un tercio de millón de dólares. Sin embargo, y de manera significativa, hemos aprendido que en cada uno de los métodos había tres cosas en común y que son de máxima importancia:
a) Cada uno de los métodos de enseñanza de la lectura a bebés fue un éxito.
b) En todos se usaban letras grandes.
c) Todos hacían hincapié en la necesidad absoluta de sentir y expresar alegría durante el proceso.
(...)
Pero si la idea de enseñar a tu hijo a leer no te apetece, no lo hagas. Nadie debería enseñar a su hijo a leer para que no se quede detrás del de los vecinos. Si te sientes así, serás un mal profesor. Si quieres hacerlo, entonces hazlo porque quieres; ésa es una esplendida razón."
En ocasiones he hablado sobre los motivos para enseñar a leer a los niños y sobre la importancia de no confundir los motivos y los objetivos con las consecuencias. Sin embargo hoy no quiero hablar de esto, sino que traigo a colación esta cita de Doman para referirme a algo muy importante: éste no es un método científico donde 1+1=2.
Muchas madres hacen preguntas sobre si el papel que han conseguido es suficientemente grande o pequeño, o suficientemente resistente, o si tienen que plastificarlo, o si el rotulador que tienen es apto para lo que van a hacer, o si su letra no es lo suficientemente clara, bonita, regular, etc, o si hay que pasar 5 palabras o 10, o si ha de pasar media hora entre sesión y sesión y otras cosas similares.
Mi respuesta siempre es: ESTO NO ES IMPORTANTE. No es que no importe, sino que no es importante. Por eso siempre digo, también, que hay que leer los libros originales de Doman para captar la filosofía del método. Así que, si vas a hacerlo, relájate, simplifica y ¡diviértete!
Si tú también quieres enseñar a leer a tu bebé, empieza por aquí:
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Cómo enseñar a leer a tu bebé
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Cómo multiplicar la inteligencia de tu bebé
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lunes, 10 de noviembre de 2008
La frase del lunes: Sandra Dodd
¿Cómo serás, como padre, y por qué? ¿Qué es lo que te impide ser cómo te gustaría?
Sandra Dodd
viernes, 7 de noviembre de 2008
Jugar y dejar jugar

Se entiende que al escuchar, Momo no hacía ninguna diferencia entre adultos y niños. Pero los niños tenían otra razón más para que les gustara tanto ir al viejo anfiteatro. Desde que Momo estaba allí, sabían jugar como nunca habían jugado. No les quedaba ni un solo momento para aburrirse. Y eso no se debía a que Momo hiciera buenas sugerencias. No, Momo simplemente estaba allí y participaba en el juego. Y por eso -no se sabe cómo- los propios niños tenían mejores ideas. Cada día inventaban un juego nuevo, más divertido que el anterior.
Momo, Michael Ende
(ilustración del autor)
Releer "Momo" siendo madre es una continua invitación a la reflexión. Con este párrafo empieza el capítulo 3 y ahí tuve que parar. Pensé en todas las horas que paso en el parque (unas dos o tres diarias) y en las escenas de las que ahí soy testigo: madres persiguiendo a sus hijos con la merienda en la mano, esas mismas madres amenazando a sus mismos hijos con irse a casa si no se comen todo el bocadillo (forzar a comer y, además, darle una connotación negativa al hecho de ir a casa), madres diciendo a sus hijos no hagas eso, no corras que te caes, te vas a hacer daño, déjales tus juguetes (¿dejarían ellos su coche con esa facilidad?), ponte la chaqueta que hace frío y te vas a resfriar (cuando son ellas las que tienen frío porque están sentadas todo el rato, y no tienen en cuenta que los niños no paran de moverse y entran en calor) y un largo etcétera.
Esas madres, por supuesto, también dirigen y controlan el juego de los niños. Les dicen qué deben hacer, cómo y con quién. Da igual que el niño prefiera un juego a otro o unos niños a otros.
Demasiadas madres son incapaces de escuchar, incapaces de mantenerse al margen e incapaces de participar en el juego de los niños. Yo las llamo madres-Rottenmeyer.
Los niños tienen suficiente con saber que son escuchados, que lo que ellos piensan, quieren y sienten, importa. A las madres que lo saben, las llamo madres-Momo.
Ahora ¿cuál prefieres ser tú?
(ilustración del autor)
Releer "Momo" siendo madre es una continua invitación a la reflexión. Con este párrafo empieza el capítulo 3 y ahí tuve que parar. Pensé en todas las horas que paso en el parque (unas dos o tres diarias) y en las escenas de las que ahí soy testigo: madres persiguiendo a sus hijos con la merienda en la mano, esas mismas madres amenazando a sus mismos hijos con irse a casa si no se comen todo el bocadillo (forzar a comer y, además, darle una connotación negativa al hecho de ir a casa), madres diciendo a sus hijos no hagas eso, no corras que te caes, te vas a hacer daño, déjales tus juguetes (¿dejarían ellos su coche con esa facilidad?), ponte la chaqueta que hace frío y te vas a resfriar (cuando son ellas las que tienen frío porque están sentadas todo el rato, y no tienen en cuenta que los niños no paran de moverse y entran en calor) y un largo etcétera.
Esas madres, por supuesto, también dirigen y controlan el juego de los niños. Les dicen qué deben hacer, cómo y con quién. Da igual que el niño prefiera un juego a otro o unos niños a otros.
Demasiadas madres son incapaces de escuchar, incapaces de mantenerse al margen e incapaces de participar en el juego de los niños. Yo las llamo madres-Rottenmeyer.
Los niños tienen suficiente con saber que son escuchados, que lo que ellos piensan, quieren y sienten, importa. A las madres que lo saben, las llamo madres-Momo.
Ahora ¿cuál prefieres ser tú?
lunes, 3 de noviembre de 2008
La frase del lunes: Robert Brault
Disfruta de las pequeñas cosas, porque un día mirarás atrás y te darás cuenta de que ésas eran las grandes cosas.
Robert Brault
sábado, 1 de noviembre de 2008
Experimento científico casero: un fantasma en mi vaso
Mercedes propone una curiosa actividad para meter un fantasma dentro de un vaso...
http://mami-logopeda.blogspot.com/2008/10/un-fantasma-en-mi-vaso.html
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