Mostrando entradas con la etiqueta Estimulación temprana y terapias alternativas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Estimulación temprana y terapias alternativas. Mostrar todas las entradas

jueves, 12 de noviembre de 2015

La revolución pacífica





[Boletín Tarkus Kids de 3 abril 2014]



Glenn Doman lo llamó "La revolución pacífica" y definió así su objetivo:

"otorgar a todos los padres los conocimientos necesarios para tener unos hijos muy inteligentes, extremadamente capacitados y deliciosos, y crear con ello un mundo muy humano, cuerdo e íntegro."

Tenía razón en que una revolución así está en manos de los padres y de las madres. Sólo ellos pueden asumir la tarea de criar a sus hijos para que sean buenos e inteligentes. Es difícil imaginar una manera mejor -y más pacífica- de cambiar el mundo para hacerlo mejor.

A todos los niños les gusta aprender. Esto es un hecho. Los bebés nacen especialmente diseñados para aprender todo cuanto sea posible acerca del entorno en el que viven. Disponen de cinco herramientas básicas que llamamos "sentidos". Los niños exploran, observan, imitan y analizan. Depende de nosotros que dispongan del tiempo y de la libertad necesarios para hacerlo. Podemos ayudarles poniendo a su disposición toda la belleza del mundo y, mientras lo hacemos, estrechamos nuestro vínculo con ellos. ¡Todo son ventajas!

Si tú también quieres formar parte de la Revolución Pacífica, no dejes de leer los libros de Glenn Doman. Después, puedes echar un vistazo a nuestro blog donde encontrarás materiales descargables y también algunos tips para aplicar el método, basados en mi propia experiencia con mi hijo y en comentarios de los lectores de Tarkus Kids. Te invito a que después también compartas tu experiencia escribiendo a lau@tarkuskids.com o uniéndote a nuestra comunidad en la red social Facebook

*********



Esta entrada aparece primero en Tarkus Kids

miércoles, 13 de mayo de 2015

Estimulación temprana en el día a día



[Boletín Tarkus Kids de abril 2015]



Para estimular a nuestros hijos no hace falta aplicar ningún tipo de programa muy complejo, ni gastar dinero, ni comprar materiales sofisticados.

Hoy os traigo algunas actividades cotidianas que seguramente ya estáis haciendo sin ser conscientes de que eso también es estimulación. Cuando nos hacemos conscientes de ellos, simplemente prestaremos más atención a estos momentos y ayudaremos así a que el niño los aproveche mucho mejor.

Las edades (por meses) son orientativas. 
Siempre debemos observar al niño y adaptarnos a su evolución real, no a lo que los libros y los expertos digan que debe hacer en tal o cual mes de edad.



6-7 meses. Ofrecerle un juguete y animarle a cogerlo con la mano. Si no lo coge, se lo podemos poner en la mano para que entienda lo que pretendemos. Una vez que lo haga, podemos ofrecerle dos juguetes e intentar que coja uno con cada mano.


8-9 meses. Lo llamamos por su nombre desde atrás para que gire la cabeza. Esto puede hacerse desde mucho antes, para comprobar que oye bien pero, en ese caso, sin que gire la cabeza (porque aún no podrá si es muy pequeño) así que simplemente debemos observar si reacciona a las voces. No debemos irnos muy lejos porque hemos de hacernos visibles en cuanto comprobemos si reacciona o no.


10-11 meses. Animarle a meter y sacar objetos de una caja (por ejemplo, juguetes o ropa). Cuando ya lo haga con soltura, podemos usar cada vez una caja más pequeña y objetos más pequeños.


12-13 meses. Reproducir onomatopeyas para que nos imite. Por ejemplo, sonidos de animales, el ruido de un coche, una campana, etc.


14-15 meses. Intentar que se quite el gorro y los calcetines él sólo y también abrir y cerrar cremalleras (de la ropa, de bolsas, etc).


16-17 meses. Animarle a subir las escaleras él sólo, siempre con nosotros a su lado, muy cerca, para evitar accidentes.


18-19 meses. Si el niño muestra iniciativa, puede comer sólo y comenzar a utilizar los cubiertos. Evidentemente mucha comida se le caerá, se ensuciará y tardará mucho en terminar, pero será un gran aprendizaje para él.


20-21 meses. Comenzar a conocer y reconocer las partes del cuerpo humano: en su propio cuerpo, en el nuestro, en sus muñecos y, finalmente, en una imagen en papel.


22-23 meses. Contar cosas (peldaños, muñecos, galletas, dedos, amigos, etc). Si lo contamos todo en voz alta (señalándolo al principio) le estaremos introduciendo en las matemáticas y,s in darse cuenta, pronto estará sumando y restando.


24-25 meses. Si hacemos pan o repostería puede ayudarnos y moldear la pasta en diferentes formas y tamaños. Otra opción es hacerlo con plastelina o pasta de modelar (pero si lo hacemos con pan, después de lo podrá comer).


26-27 meses. Para ampliar su vocabulario y mejorar la expresión verbal, animarle a repetir palabras, hacer y contestar preguntas y entender instrucciones sencillas.


28-29 meses. Animarle a abrochar y desabrochar botones. Puede hacerlo en materiales específicamente preparados pero es mejor si lo hace en su ropa real (o en la nuestra o de sus muñecos).









Imagen: http://1m.babytuto.com/post/1396540569-shutterstock_51148012.jpg 






¿Qué otras actividades de estimulación temprana hay 
en vuestro día a día?










Esta entrada aparece primero en Tarkus Kids

miércoles, 29 de abril de 2015

Cómo dar conocimientos enciclopédicos a tu hijo




[Boletín Tarkus Kids de enero 2015]




Cuando hablamos de programas de estimulación temprana y de desarrollo de la inteligencia siempre insistimos en la idea de que el objetivo no es aprender a leer o memorizar todos los datos que estamos presentando. El objetivo es crear y fortalecer las conexiones neuronales que servirán de base de los futuros aprendizajes.



Sin embargo, no debemos perder de vista el hecho de que, además de ayudar a la creación de esas sinapsis (conexiones neuronales) también estamos aportando conocimientos al niño. Por tanto, es importante la manera en que lo hagamos. Los datos que enseñemos al niño deben cumplir estas características: 



Ser veraces. Habrá muchos otros momentos para estimular la imaginación y la creatividad, con historias fantásticas, inventando palabras, etc. Pero ahora estamos aportando conocimiento, por tanto, debemos enseñar cosas reales y ciertas. 

Ser precisos. Cuando enseñemos los bits de conocimientos enciclopédicos, debemos procurar que las imágenes sean fieles a la realidad, tan exactas como sea posible y con suficientes detalles para que sea distinguible de otras. 

Ser simples. O, como dice Glenn Doman, ser discretos. Es decir, que contenga un sólo elemento, referido a un sólo tema y sin información adicional. 

Ser nuevos. En principio, según Glenn Doman, las tarjetas que presentemos al niño deben contener información que él todavía no conozca para asegurarnos de que llame y mantenga su atención. Pero con algunos niños (especialmente a partir de los dos años) también funciona mostrarle algunos datos que ya conozcan. Por ejemplo, si su hijo ya conoce tres razas distintas de perros, nada impide que las incluya entre sus tarjetas sobre razas de perros. 

Ser atractiva y fácil de ver. El Dr. Kovacs añade esta característica al listado, aunque incluye en ella ser “llamativa, nueva y grande”. En realidad es sólo otra forma de expresar lo mismo que recomienda Doman: que sea nueva y tenga el tamaño adecuado, además de no contener elementos adicionales, hace que sea llamativa para el niño. 









Imagen: http://www.iahp.org/wp-content/uploads/2014/06/Mom.child_.Bit-copy-1170x500.jpg 




Los humanos construimos el conocimiento sobre nuestros conocimientos previos, así los aprendizajes se suceden en una cadena que nunca acaba y que, para muchos, empezó con los programas de estimulación temprana y, especialmente, con el programa de conocimientos enciclopédicos. Así que elija bien la información que va a presentar a su hijo, porque está sentando las bases de su futuro aprendizaje





Esta entrada aparece primero en Tarkus Kids

miércoles, 15 de abril de 2015

El orden lógico de la estimulación temprana



[Boletín Tarkus Kids de enero 2015]


Hoy quiero comentar un tema muy importante sobre la estimulación temprana.


Hay algunas creencias erróneas sobre esto, como la que asegura que es como abrigarse antes de que llueva, que se pretende forzar el desarrollo del niño y que es inútil hacerlo


Pero todo tiene una explicación. En el caso de la estimulación temprana, sólo podremos comprender (y por tanto, hacerlo bien) si conocemos cuál es el funcionamiento del cerebro y, sobre todo, su proceso de formación.


Siempre que vayamos a utilizar algún programa de estimulación temprana con nuestros hijos debemos tener en cuenta su edad pero, sobre todo, el grado de desarrollo y madurez de su cerebro.



En el cerebro humano existen tres tipos de áreas que tienen funciones diferentes: las primarias, perciben los estímulos; las secundarias los identifican y las terciarias los relacionan. Además, es sabido que las estructuras simples del cerebro maduran antes que las complejas, por lo que los estímulos que proporcionemos al niño deben ser acordes a su proceso de maduración y crecimiento. No sirve de nada proporcionar estímulos dirigidos a las áreas secundarias si éstas aún no se han desarrollado, igual que no sirve de nada tirar de una planta para que crezca más y más rápido. 


En un primer momento (es decir, en los primeros meses de vida e incluso antes del nacimiento) la estimulación debe ser únicamente sensorial. 


En estos meses, las áreas del cerebro que funcionan son las primarias, las que perciben los estímulos, así que de nada serviría proporcionar estímulos dirigidos a las otras áreas. Lo órganos sensoriales captan esos estímulos y los traducen en impulsos eléctricos que llegan hasta el cerebro. Se trata de la función primaria de percepción para ello el niño utiliza los cinco sentidos. Más adelante, las áreas secundarias permitirán su identificación y, finalmente, las terciarias cumplirán la función más compleja, que es la de relación. Así que nuestro programa de estimulación debe seguir ese mismo esquema para que sea eficaz. 







Es importante también estimular el sentido del equilibrio, ya que ello repercutirá favorablemente en el posterior desarrollo de la motricidad del niño. A partir del sexto mes de embarazo comienza a funcionar el oído interno, responsable del equilibrio, por lo que los movimientos de la madre van a servir para estimular ese sentido. Después del nacimiento, mecer al niño, acunarlo, levantarlo, etc, son también ejercicios que fomentarán su equilibrio y el desarrollo motor. Estos movimientos deben hacerse siempre con suavidad y progresivamente para evitar causarle mareos o daños al niño. 


En un patrón de desarrollo sano, un niño de dos meses comenzará a reptar; uno de siete a gatear, y uno de 12 a caminar con ayuda. Como siempre, las edades son orientativas y dependen de la madurez de su cerebro. 


Y tú ¿has estimulado a tus hijos? Cuéntanos cómo lo hiciste en lau@tarkuskids.com 












Esta entrada aparece primero en Tarkus Kids

miércoles, 18 de marzo de 2015

El proyecto Abecedarian





El Proyecto Abecedarian fue desarrollado en la década de los años 70 por un grupo de psicólogos que buscaban una forma de romper el círculo vicioso que relaciona la pobreza con los bajos resultados académicos y menores oportunidades de desarrollarse profesionalmente. 

Eligieron a 111 niños de barrios marginales, algunos hijos de madres adolescentes, y les ofrecieron un programa de estimulación temprana. 

Para ello, diseñaron 200 juegos educativos que para los niños eran simplemente eso, juegos divertidos, pero que cada uno de ellos tenía un propósito muy concreto. Cada juego se enfocaba en un área de desarrollo social, cognitivo o emocional con especial énfasis en el lenguaje.

Aunque el probable incremento de su cociente intelectual no era un objetivo del programa, se realizaron tests para compararlos con una muestra de niños que no habían sido expuestos a ningún programa de estimulación temprana. En los primeros meses de vida, no había diferencia alguna entre ellos pero, a partir de los 15 meses de edad, comenzaron a mostrarse las diferencias. Los niños del proyecto Abecedarian veían el mundo de un modo diferente, aprendían más rápido, tenían un lenguaje más fluido y tenían un CI superior al de los niños no estimulados. A los dos años la diferencia ya era sustancial, lo que les llevó a concluir que se ha de estimular a los niños mucho antes de que cumplan los tres años.

Se les hizo un seguimiento a los 12 años, a los 15 y a los 21, y se concluyó que los beneficios conseguidos a largo plazo estaban relacionados con los programas de estimulación temprana.


Conclusiones del estudio

Los niños que participaron en el programa de estimulación temprana tuvieron mejores resultados en los tests de inteligencia desde la infancia hasta los 21 años de edad.

El desempeño académico en lectura y matemáticas fue mayor desde la educación primaria hasta la edad adulta.

Los niños del programa completaron más años de educación formal y en su mayoría lograron diplomas universitarios.

Tuvieron a sus primer hijo a una edad mayor que la media.

Las madres de los niños que participaron en el programa lograron mayor nivel educativo y profesional que las madres de los niños que no estaban en el programa. Estos resultados fueron especialmente destacados en las madres adolescentes.



Esta entrada aparece primero en Tarkus Kids

lunes, 16 de febrero de 2015

7 formas de multiplicar la inteligencia de tu bebé




[Boletín Tarkus Kids de diciembre 2014]




El cerebro es uno de los órganos más complejos y más importantes del cuerpo humano. Sabemos que, cuanto más joven es la persona, mayor plasticidad tiene el cerebro. Eso significa que es capaz de adaptarse y regenerarse en función de los estímulos que reciba. Con la estimulación adecuada, el cerebro del niño es capaz de crear una gran cantidad de nuevas sinapsis (conexiones entre neuronas) y de fortalecer las que ya existen. No olvidemos que el cerebro funciona como una red y es importante hacerla crecer y fortalecerla igual que hacemos con el resto del cuerpo. Si cuidamos nuestra alimentación y hacemos ejercicio físico para mantener el cuerpo en buen estado de salud, ¿por qué no habríamos de hacer lo mismo por el cerebro? Y si así lo hacemos, ¿por qué no empezar desde que nuestros hijos nacen?



Estimular la inteligencia de los niños es muy sencillo; no requiere conocimientos específicos ni comprar ningún tipo de producto. Éstas son 7 cosas que puedas hacer desde hoy mismo:



1-Háblale todo el tiempo. Aunque tu hijo sea un bebé y no sea capaz de comunicarse verbalmente, háblale. Cuéntale qué estás haciendo, qué piensas, qué sientes, etc. Fortalecerás tu vínculo con él sólo por permitirle escuchar tu voz pero, además, le facilitarás la adquisición del vocabulario cuando sea el momento.



2-Cuéntalo todo. Su primer acercamiento a las matemáticas puede ser éste: que te escuche y te vea contando todo lo que esté a tu alcance. Los peldaños de la escalera cuando subes o bajas, los dedos de sus manos, las cucharadas que come o los muñecos que tiene, por ejemplo.



3-Pasea por distintos lugares. Si para los adultos es muy recomendable viajar, el equivalente para un bebé puede ser simplemente estar en distintos lugares y estar en movimiento. Salir a la calle, entrar en un mercado (lleno de colores, olores y sonidos), ir a la playa o a la montaña, entrar a una iglesia.



4-Permítele explorar el entorno. Deja que toque cosas, que se las lleve a la boca (siempre cuidando su seguridad, obviamente), que se mueva libremente desde que sea capaz de desplazarse por si mismo arrastrándose o gateando. El único límite debe ser su propia seguridad.



5-Fomenta la actividad física. Glenn Doman solía decir que cualquier programa de inteligencia debe complementarse con un programa físico. Como estamos estimulando la inteligencia de nuestro hijo, debemos también prestar atención a su actividad física. Comenzando por darle masajes desde el nacimiento y permitiéndole (y animándole) después a correr, saltar, braquear, nadar, etc.



6-Léele en voz alta. Ésta es una de las herramientas más potentes para multiplicar la inteligencia de los niños. Más sobre el tema en nuestro blog.



7-Cántale. Por lo mismo que es importante verbalizar nuestros pensamientos y que le niño oiga nuestra voz, hacerlo cantando es muy efectivo también para modular sus emociones. Podemos transmitirle serenidad, tranquilidad y alegría con nuestros cantos.





Esta entrada aparece primero en Tarkus Kids


lunes, 9 de febrero de 2015

Tips para estimular a tu recién nacido




[Boletín Tarkus Kids de diciembre 2014]




Muchos me habéis escrito preguntándome qué cosas podemos hacer para ayudar al desarrollo de la inteligencia desde que el bebé nace. Sabemos que el entorno y los estímulos son fundamentales para el desarrollo del cerebro, no sólo la genética.



Cuando el niño nace, viene equipado con cinco potentes herramientas que le permiten explorar el mundo que le rodea: los cinco sentidos. Este es, por tanto, el cauce que debemos utilizar si queremos fomentar, desde el momento mismo del nacimiento, la formación del cerebro. Éste es una estructura relacional, no es un órgano compuesto por compartimentos estancos, cada uno con una función y donde se almacena la información separadamente, sino que se crea una enorme red de conexiones que podemos ayudar a crear y a fortalecer.



Veamos algunas ideas en función del sentido que vayamos a utilizar:



Tacto: el contacto piel con piel del bebé con la madre es fundamental en las primeras semanas de vida. Tenerle cerca siempre le va a dar la seguridad que requiere. Podemos potearle y también se le pueden dar masajes.



Olfato: aquí también juega un papel esencial la cercanía con otros cuerpos, principalmente el de la madre y, muy especialmente, la lactancia materna. Podemos usar aceites esenciales de olores suaves en los masajes.



Gusto: aunque el sentido del gusto no puede estimularse hasta el nacimiento, algunos estudios indican que se forma desde el tercer mes del embarazo. Además, una dieta variada en la madre hará que el gusto del lactante comience acostumbrarse a diferentes sabores con los que ya podrá experimentar de forma directa a partir de los dos años o un poco antes.



Vista: los recién nacidos son muy sensibles a la luz y los brillos, por lo que debemos ser cuidadosos con las cosas que ponemos a su alcance. La mejor forma de estimular su visión es sacándole a pasear para que pueda ver todo el entorno y eligiendo cuidadosamente la decoración de las zonas de la casa donde vaya a pasar más tiempo, sin estridencias ni sobrecarga de formas y colores.



Oído: el oído es quizás el sentido para el que tenemos más opciones con un recién nacido. Podemos hablarle y cantarle desde antes del nacimiento y después, además, acercarlo para que escuche el latido de nuestro corazón. Es recomendable también la música clásica y el canto gregoriano.



A medida que el niño vaya creciendo tendremos muchas más oportunidades de estimular su desarrollo y él mismo nos va a indicar cuáles son sus preferencias.





Espero vuestros comentarios, como siempre, en el blog, en Facebook y por email a lau@tarkuskids.com






Esta entrada aparece primero en Tarkus Kids




miércoles, 21 de enero de 2015

Shakira y la educación


Hace algunos meses la cantante colombiana Shakira nos regaló un vídeo en el que se podía ver cómo su hijo Milan leía las palabras que ella iba escribiendo. Ya entonces nos preguntamos si Shakira usa el Método Doman para enseñar a su hijo.

Ella nunca lo ha mencionado específicamente, pero sí sabemos que está muy implicada con la educación y que es partidaria de la educación temprana y del bilingüismo. Ella misma habla varios idiomas y considera que "el potencial humano es ilimitado, pero no si se mantiene sin explotar. "Mientras más temprano en la vida de un niño entienden el valor de la educación y la forma en que pueden cambiar sus vidas, más temprano se forman hábitos que terminan produciendo beneficios exponenciales".

Aunque en este blog no estamos a favor de la escolarización temprana sí lo estamos de la educación temprana y creemos, como Shakira, que es importante aprovechar la enorme plasticidad que el cerebro humano tiene en los primeros años de vida.




Esta entrada aparece primero en Tarkus Kids

viernes, 2 de enero de 2015

El método no lo es todo



Recibo muchos mensajes de lectores que quieren usar programas de estimulación temprana con sus hijos, que se han informado y tienen muchas ganas de hacerlo bien. A veces me hacen preguntas muy específicas (especialmente sobre el Método Doman de lectura) como qué tipo de letra han de usar o cuántas palabras deben enseñarle al niño en cada sesión. Ese tipo de cosas son importantes -y por eso respondo a los correos y escribo en este blog- pero no son fundamentales.

Es decir, no obtendrás un "mal" resultado por enseñarle palabras de más o de menos, o por no hacerlo todos los días o no usar el tipo de letra adecuado. Lo primero que debemos recordar es que el objetivo nunca es que aprendan tal o cual cosa, como aprender  a leer o saber las capitales del mundo, sino que el objetivo es crear una red de conexiones neuronales. Cuantas más conexiones, mejor. Cuanto más fuerte sea cada conexión, mejor aún.



Así que lo más importante es ser constantes, dedicar tiempo a los niños, servirles de ejemplo (hemos de ser coherentes entre lo que tratamos de enseñarles y lo que nosotros mismos hacemos y decimos). Y, cómo no, debemos darles mucho afecto. Sabemos que el aprendizaje está ligado a las emociones (la neurociencia lo demuestra) así que tal vez debamos prestar un poco menos de atención a las instrucciones del método que hayamos elegido y prestar más atención al niño.




Esta entrada aparece primero en Tarkus Kids

lunes, 8 de diciembre de 2014

5 consejos para mantener el cerebro saludable


En Tarkus Kids sabemos que el cerebro es el órgano más complejo de todo el cuerpo humano y que es de vital importancia establecer numerosas y fuertes conexiones neuronales. Por eso creemos que es importante estimular el desarrollo neuronal desde la infancia.

Hemos hecho una síntesis de los consejos que dos neurocientíficos españoles recomiendan para mantener el cerebro en buen estado. Ello son Paco Mora y Joaquin Fuster, y ambos coinciden en estos cinco puntos:

1 - Una nutrición adecuada. Mantener un equilibrio entre la ingesta de proteinas, los hidratos de carbono, las grasas, etc. La nutrición es un factor fundamental para formar los elementos constitutivos esenciales de la corteza para adquirir las funciones cognitivas. Es decir, para el desarrollo de la inteligencia. Paco Mora, además, recomienda comer menos pero mejor.

2 - Hacer ejercicio físico y mental. No es tan importante qué tipo de ejercicio se haga, sino que se haga con constancia, que no excesivo y que esté bien regulado. Debe conjugarse con con las demás funciones del niño o del adulto. A diferencia del ejercicio físico, el ejercicio mental debe hacerse a diario y sin excepciones.

3 - El ajuste emocional del individuo al grupo (los padres, el maestro, los compañeros). Las relaciones sociales son necesarias para ejercitar las funciones emocionales: requieren confianza, afiliación, y altruismo. En el caso de los adultos y personas mayores, es recomendable vivir acompañados y evitar aislarse.

4 - Un descanso suficiente y de calidad. Dormir bien es imprescindible no sólo para descansar sino también para dar al cuerpo oportunidad de reparar los tejidos dañados y de afianzar los aprendizajes adquiridos durante el día.

5 - Ser agradecido y tener una actitud positiva ante la vida contribuye a una buena salud emocional y al desarrollo de las aptitudes éticas y de nuestras relaciones con los demás.

6 - Viajar. Viajar requiere aprender y memorizar y fomenta la adquisición de nuevas percepciones. También evita la rutina y genera emociones. Y las emociones, ya lo sabemos, son la base de la memoria y, por tanto del aprendizaje.









Esta entrada aparece primero en Tarkus Kids

lunes, 1 de septiembre de 2014

¿Estimular o no estimular? - Por Etna Hernández






Etna Hernández es madre de dos pequeños a los que ha aplicado Estimulación Temprana, y actualmente continua educando y estimulando. Es profesora, músico profesional, y asesora a madres  con temas como Estimulación Temprana, Crianza, Educación, Planificación Estratégica y Organización de estudios.

Su trabajo actual en la red incluye, escribir en el Blog: Sembrar Estrellas, Asesorías Personalizadas para madres: Asesoría Estrella y su Programa de Membresía: "Crea tu organizador de estudios y libérate de enfados y reproches"

Próximamente, hará el lanzamiento de su programa AprendeMate (para más información suscríbase a su Boletín de noticias).


¿Estimular o no estimular? 




Llevo leyendo y escuchando diversas opiniones sobre este tema, y normalmente los bandos están muy divididos y son opuestos como el día y la noche. Cuesta encontrar el término medio, o debatir sin que se caliente la conversación, pues normalmente los padres o madres están posicionados en una orilla y consideran a los de la otra orilla como los malos de la película.

Personalmente sigo aprendiendo cada día… pero después de dos niños completamente diferentes, de un gran grupo de amigos y conocidos (también muy diferentes entre sí), con niños estimulados (y resultados varios) y otro montón que no han estimulado para nada (o al menos eso creen ellos) espero poder lanzar un poco de luz sobre este asunto, o al menos mostrarles aquello que he aprendido yo. 






Y lo que es más importante para mí, espero poder ayudar a otras madres así como me ayudaron a mí.




Al hablar de este tema, aparecen siempre muchos detractores de los programas de estimulación temprana, así que, si solo sabes lo que has escuchado (y eso te hace estar en contra… o incluso si te hace estar a favor) te recomiendo la lectura de los libros para que conozcan la filosofía de dichos métodos. 


Mis palabras podrán gustarte más o menos, pero lo mejor es buscar la raíz, la base de toda esta metodología… y más aun si pretendes aplicarla. 

Piensa, que mas que las dudas que pueda solventarte cualquier madre, o el debate que pueda surgir ante criticas, o inquietudes, los libros de autores como Doman o Nikití, develan un respeto total hacia los niños y sus tiempos, así como también refuerzan el papel de los padres como criadores-educadores-instructores.


Yo, personalmente, cada vez que veo estos debates con madres y padres a favor o en contra de los métodos de estimulación temprana, me hago siempre las mismas preguntas. 

¿Cuándo es demasiado temprano para aprender?
¿Con que base se afirma que enseñar a leer o a contar con esta u otra edad, es presionar?
¿Por qué enseñar el lenguaje oral no es estimular el aprendizaje, y enseñar a leer si?

Por otra parte, me surgen unas cuantas preguntas más:

Partiendo del principio del respeto al niño y sus tiempos, que aboga porque todos somos diferentes ¿Cómo podemos identificar cual es el momento óptimo para que nuestro pequeño aprenda conceptos de cantidades, sumas, notación musical, etc.?
¿Por qué NO es temprano, empezar a enseñar a leer a un niño cuando tiene 6 años, o 3 años, o 10 años? 
¿Por qué es mejor esperar a que aprendan en la escuela determinadas cosas y otras no?

Todos los niños quieren aprender. Lo demuestran, lo disfrutan, lo piden.

Limitar y presionar (u obligar) son dos caras de la misma moneda ¿no creen? Tan malo es caer en la una, como en la otra.


Pero estimular es otra cosa.


En mi opinión la estimulación a cualquier edad es lo que lleva al aprendizaje. Y esta, llamada “temprana”, lleva este nombre simplemente porque se sale de la edad en que comúnmente se le enseña a los niños de una forma estructurada (entiéndase estructurada según lo ven los padres, porque para ellos es solo un juego) determinadas cosas. 


¿Por qué ver la palabra “Estimulación” como algo perjudicial, si todos estamos ligados a ella?

Porque, estimulación es esa interacción con las cosas que nos rodean, eso que hace despertar la curiosidad, eso que no para desde que naces hasta que mueres… y no está limitada solo al periodo infantil. 


Desgraciadamente no siempre se tienen la posibilidad de interactuar con el material original (me refiero a cosas como, un telescopio para ver los planetas, o un determinado animal o planta cerca de casa) por lo que tenemos que recurrir (al igual que en la escuela) a tarjetas con imágenes (entre otras cosas, pues también están aprendiendo de todas aquellas cosas que tenemos a nuestro alcance) para que puedan descubrir toda la amplitud de este, nuestro mundo. O por lo menos empezar a escuchar las palabras y los nombres que lo definen.


¿Qué crees tú de la Estimulación Temprana? 


***



Esta entrada aparece primero en Tarkus Kids

jueves, 11 de noviembre de 2010

jueves, 9 de septiembre de 2010

Máster para bebés (o cómo conseguir que su niño sea el más listo)

*Visto en Estimulación Temprana y Desarrollo Infantil.


Publicado en XL SEMANAL, 22 de agosto de 2010

Comunicación por signos antes de aprender a decir `mamá´, clases de inglés a partir de los tres meses, `mates´ desde los dos años… Bienvenidos al mundo de la estimulación temprana. ¿Sirve para algo o es sólo una moda que maquilla las carencias del sistema educativo? ¿Puede determinar el futuro profesional de nuestros hijos o hemos caído en la última trampa de la industria de servicios a la paternidad? El debate no ha hecho más que empezar.

La clase ha terminado y los niños se despiden de la `seño´. Durante una hora, los 15 alumnos han estudiado inglés y matemáticas, han recibido una lección de educación vial, han repasado los mamíferos y han contemplado un autorretrato de Van Gogh.

Cuando los papás les preguntan lo que han hecho, responden a su manera. Maitane aún está impresionada con la biografía de Van Gogh, y recuerda vagamente que se cortó una oreja «porque le dolía la cabeza». Un ‘compi’ la corrige: «Tenía malita la cabeza», aludiendo a la enajenación del genio. «Tenía malito el ‘celebro’», matiza otro, afinando el diagnóstico. «Se mareaba», deduce Maitane. «Estaba sordo de una oreja», sentencia Claudia.

Los alumnos de este centro bilingüe de estimulación temprana Brisbane, de Castro Urdiales (Cantabria), tienen entre 18 meses y tres años de edad. No se han enterado demasiado, pero no importa. «En ningún momento perseguimos que el niño memorice ni repita nada. El objetivo no es ése. Lo que buscamos es crear nuevas conexiones y circuitos neuronales, dotar al niño de habilidades que le sirvan para toda su vida, y crear en él nuevos intereses a la vez que satisfacemos su enorme curiosidad», explica Rosina Uriarte, la directora del centro, que sigue el método del doctor Glenn Doman, cuyas investigaciones se centraron, al principio, en la rehabilitación de niños con lesiones cerebrales y que, a la vista de los resultados, decidió aplicarlas también a bebés sanos. Su técnica más conocida es la de los bits de inteligencia, unas cartulinas con estímulos visuales: palabras, conjuntos matemáticos e imágenes de enciclopedia. La clase va a toda máquina. «A esas edades, las actividades tienen que ser breves y rápidas, o se pierde la atención del niño. En los bits les mostramos planetas, animales, arquitectura... Son colecciones de diez imágenes que les enseñas durante diez días seguidos, mientras se las nombras a un volumen más alto del habitual. Es el mismo principio que el de los anuncios de la tele, que de tanto repetirlos te los aprendes sin querer. Hay que pasarles las imágenes deprisa, porque si no se aburren. Siempre quieren más», describe Uriarte.

Todas las actividades son en inglés y en español. «Hasta los cuatro años el cerebro está estructuralmente preparado para la adquisición de lenguajes. Es lo que los teóricos denominan la ventana temporal. Una vez pasada esta edad se cierra la ventana y el aprendizaje de las lenguas va a suponer grandes esfuerzos. La razón es que todos los idiomas utilizan las mismas frecuencias bajas. Sin embargo, las frecuencias más altas difieren mucho. El inglés, por ejemplo, utiliza una gran variedad de sonidos agudos, que van desde los 2.000 a los 12.000 hercios. El castellano usa frecuencias de 1.000 a 3.000 hercios. En la práctica, somos ‘sordos’ ante las frecuencias utilizadas en otros idiomas. Pero si los niños las escuchan desde muy pequeños, se crean circuitos entre las neuronas. Cuando les contamos un cuento en inglés no pretendemos que lo entiendan. Lo que queremos es consolidar esos circuitos cerebrales para que se conviertan, a largo plazo, en autopistas de información», expone la educadora.

Los padres se enfrentan a un dilema nuevo en nuestro país. Si hasta hace poco la gran disyuntiva era si matriculaban a sus hijos en un colegio público o privado, ahora tienen que tomar decisiones mucho antes. ¿Llevamos al niño a una guardería o a un centro de estimulación temprana? ¿A qué edad? La respuesta suele ser histérica: ¡cuanto antes! ¿Y qué tipo de centro? Porque la oferta se ha multiplicado hasta alcanzar una sofisticación que despista al más pintado. ¿Método Doman? ¿Sistema Gardner de inteligencias múltiples? ¿Baby signing de comunicación no verbal? ¿Kumon para las matemáticas? ¿Música según el método Suzuki o Tomatis? ¿Inglés con Helen Doron o Jolly Phonics? Sin contar los extras: natación, mandarín, entornos lúdicos en Gymboree... Incluso hay clases de cocina para criaturas que todavía se alimentan de potitos. ¡Y qué decir del MBA para niños de tres años, con lecciones de economía y administración de empresas, a 2.000 euros la matrícula! Menos mal que, de momento, sólo se imparte en China...

Una docena de franquicias internacionales han desembarcado en España. Es un nuevo nicho de mercado. Hablar de cifras es prematuro, pero la periodista Pamela Paul, en su libro Parenting, Inc., sobre los costes de la paternidad, estima que el gasto anual por niño en Estados Unidos se ha duplicado desde 1958. En España, los críos absorben el 60 por ciento del gasto familiar. El coste anual en educación, juguetes y ocio oscila entre 2.940 y 10.400 euros en los países ricos.

Una de las cuestiones clave en la estimulación infantil está en cuándo empezar con la lectura. Unos defienden que se enseñe a los bebés, otros que es contraproducente empezar antes de los seis años. En realidad, no están hablando de lo mismo. Existen dos métodos básicos de aprendizaje. El más conocido es el silábico (el de la aliteración «mi mamá me mima» que se aprende con la cartilla). Requiere una organización espacial y que el niño tenga muy claros los conceptos de izquierda y derecha, una función en la que no se suele adquirir destreza hasta los seis o siete años. Es el que se enseña en el colegio. El problema es que se presiona a los maestros para que enseñen el método silábico desde los tres o cuatro años. Un estudio de la Universidad de Cambridge lo desaconseja y pone como ejemplo a Finlandia, el país que ocupa los primeros puestos en habilidades lectoras, matemáticas y científicas. El cole empieza a los siete años. Antes, los niños se dedican a… jugar.

Luego está la lectura global que se emplea en estimulación temprana. Por ejemplo, se le enseña al bebé la palabra `mesa´. Y se le muestra una cartulina con la palabra completa al tiempo que se pronuncia en voz alta. El pequeño tiende a ver la palabra como un todo. No se fija en las letras. La memoria visual suele ser mejor que la auditiva, de este modo, el pequeño va familiarizándose con la palabra escrita. Con el tiempo, aseguran los defensores de este sistema, puede estar leyendo sin ser consciente de haber aprendido a leer, como sucede con el lenguaje hablado. «Ojo, no debe ponerse a los bebés a escribir. No hay que saltarse etapas. Y, lo más importante, es un juego», advierte la educadora infantil Rosina Uriarte.

En cualquier caso, el término `estimulación temprana´, convertido en un mantra, se ha incorporando a la oferta educativa con una rapidez tan desconcertante que está cambiando el concepto de preescolar, como en su momento las carreras universitarias se fueron adornando con un sinfín de másteres y posgrados. Y va siendo hora de no conformarse con la simplista explicación de que los padres, con delirios de grandeza, aspiran a que sus hijos sean Oscar Wrigley, el niño inglés de dos años con el cociente intelectual de Einstein que ha sido admitido con gran boato en Mensa, la asociación internacional de superdotados. Se trata de pura supervivencia en un sistema donde el fracaso escolar es apabullante (en España, cuatro de cada diez alumnos de Secundaria repiten curso). Lo que muchos padres tienen en la cabeza, aunque les cueste reconocerlo, es que sus niños ganen competitividad en la carrera educativa.

Una carrera que ya no empieza a los seis años, cuando entran al cole. Muchos padres creen que adelantar el pistoletazo de salida les dará a sus hijos una ventaja que, a la postre, servirá para que tengan más oportunidades que sus compañeros de pupitre. Es lo que describe el sociólogo alemán Berthold Vogel en su ensayo El ocaso de la clase media. La precariedad del bienestar. «La estimulación temprana ya no es un asunto elitista. Estamos ante padres de clase media que intentan combatir sus propias carencias formativas con un exceso de celo. Se sienten vulnerables ante el paro y agobiados por el futuro. El temor a que sus hijos no consigan alcanzar su propio nivel de vida les lleva a ofrecerles una agenda formativa perfecta y a contagiarles su afán competitivo.»

Esa agenda perfecta entraña un peligro: la hiperestimulación. «Caemos en el error de creer que cuantas más actividades hagan nuestros hijos, más inteligentes serán. Hoy encontramos chicos con la agenda de un ejecutivo. Y no hay que bombardearlos con tantas propuestas», advierte la psicopedagoga Adriana Sarasa. Otro efecto pernicioso del exceso de estímulos es que los niños tienen cada vez el nivel de frustración más bajo. Esto se traduce en impaciencia e incapacidad de concentrarse.

Y el pediatra Juan Casado, jefe de servicio del Hospital Infantil del Niño Jesús de Madrid, habla incluso de una nueva forma de maltrato. «Son niños que incluso antes de ir a la escuela obtienen un programa completo de estimulación y de entrenamiento que ocupa todas las horas del día, dificultando el desarrollo equilibrado de la personalidad». Haraganear un domingo con los padres puede ser una tarea beneficiosa, aunque se aburran.

Además, el tiempo que pasan con los padres es importante. Eulalia Torres de Bea, prestigiosa psiquiatra infantil, es tajante: «Las neuronas del bebé se desarrollan según la calidad de los estímulos que reciben interactuando con los padres: abrazos, besos, caricias, sonidos, voces, mimos... Todo eso enriquece su sistema nervioso, su fortaleza emocional y su conocimiento del mundo y de sí mismo». Es contraria a adelantar la socialización del bebé llevándolo demasiado pronto a la escuela infantil.

Uno de los prejuicios sobre la estimulación temprana es que estos niños se aburren en la escuela, son soberbios, y no juegan con los demás por creerse superiores. Pablo Pascual Sorribas, maestro y director de contenidos de solohijos.com, no está de acuerdo: «Los que se aburren más son los que no pueden seguir el ritmo de la clase. Y lo pasan mal, porque la falta de éxito debilita su autoestima».

Los especialistas en estimulación temprana se defienden. El juego es primordial en la gran mayoría de los métodos, así como la participación de los padres. Y los niños se lo pasan bomba. No obstante, Uriarte pide sentido común. «No se trata de crear genios. Nuestro objetivo es apoyar a los críos en su desarrollo, no meterles presión para que sean niños diez. Es el sistema educativo el que les mete presión, el que se salta las etapas, el que pretende que empiecen la Primaria sabiendo leer y escribir. Y tiene a los alumnos en preescolar sentados en sillitas, haciendo fichas, cuando es importantísimo que se muevan. La fase de suelo es fundamental. El gateo es un ejercicio que madura el cerebro y trabaja la convergencia ocular, muy importante para la lectura y la transmisión de información de un hemisferio a otro.» Además, no hay exámenes. Y, por tanto, no hay respuestas equivocadas. Y tampoco se torpedea la autoestima de los rezagados. Por eso, cuando Gaizka, ante el cuadro de Picasso Arlequín en el espejo, exclama convencido que lo ha pintado Pikachu, es sólo una anécdota. Tiene dos años. Cuando en el colegio le hablen del cubismo, no le sonará a chino.

Carlos Manuel Sánchez

jueves, 19 de marzo de 2009

Primer centro de atención integral para niños con autismo, en Madrid

Vía Mi Angel Sin Voz

Se trata del primer centro especializado y de atención integral para niños con autismo entre 3 y 16 años. Contará con 256 plazas y prestará también atención a los familiares y cuidadores de estos niños, y a los voluntarios.
Obra Social Caja Madrid ha firmado un convenio de colaboración con la Asociación Libre para la Educación Personalizada y Humana de los Trastornos del Espectro Autista (ALEPH-TEA), para la construcción de un Centro de Recursos y Formación para niños con trastornos del espectro autista de entre 3 y 16 años, situado en el barrio de Tres Olivos en el distrito de Fuencarral-El Pardo.

El Centro que tiene como principal objetivo prestar diferentes servicios de calidad a personas con TEA y a sus familias de acuerdo con un modelo inclusivo y que busque la mejora de la calidad de vida a través de una planificación centrada en la persona, contará con 256 plazas y prestará también atención a los familiares y/o cuidadores de estos niños, y a los voluntarios. Por otro lado, contará con una plantilla integrada por especialistas tales como psicólogos, logopedas, fisioterapeutas, profesores de educación especial, integradores sociales, monitores, auxiliares y trabajadores sociales, entre otros.

Para su puesta en marcha Obra Social Caja ha destinado 500.000 euros. Además, el mismo edificio albergará un colegio especial para niños con autismo para el que se ha contado con la colaboración de la Fundación Infinorsa.