martes, 30 de junio de 2015

Cómo enseñé a mi hijo a leer, por Viviana




Viviana es seguidora de Tarkus Kids prácticamente desde el principio. Esta semana se ha animado a compartir su testimonio con nosotros porque está convencida de que puede ser de ayuda para otras familias. Reproduzco su mensaje:


"Hola Lau.

Te escribo para contarte mi experiencia con la lectura para que puedas compartirlo en tu blog. Cuando yo conocí el método Doman lo que más me convenció fue leer testimonios de otras familias así que pienso que ahora me toca a mi compartirlo.

Cuando J. tenía un año comenzamos el programa de lectura. Miraba las tarjetas fascinado pero nunca daba ninguna señal de reconocer las palabras. Decidí seguir porque Doman siempre dice que no hay que examinarlos y que lo importante es la creación de conexiones neuronales y no tanto si aprenden o no a leer.

Unos seis meses después empezamos el programa de conocimientos enciclopédicos. Le enseñamos animales, banderas, esculturas, monumentos y muchas otras cosas. Tal vez porque en este programa había imágenes y en el de lectura no hay J. empezó a reaccionar y a señalar las cosas que conocía.

La fase final fue de libros que hicimos a mano con fotos suyas (esta idea la copié de tu blog). Después de completar los dos programas empezamos a poner letras a su alcance: imantadas en la puerta de la nevera, de cartón en las paredes, de madera para jugar con ellas, etc. Y empezó a formar palabras sencillas, como su nombre, "mamá", "agua" y otras palabras cortas y conocidas.

A los cinco años entró a la escuela y las profesoras nos preguntaron cómo lo habíamos hecho, que cómo era posible que leyera tan bien a esa edad y sin que nadie le hubiera enseñado. Les dijimos que en realidad sí le habíamos enseñado pero de esa forma. Simplemente como un juego.

Recomiendo a todas las madres que lo prueben y que no se agobien si no pueden seguir las instrucciones al pie de la letra porque eso es lo de menos.

Gracias por toda la información que compartes.

V."




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miércoles, 13 de mayo de 2015

Estimulación temprana en el día a día



[Boletín Tarkus Kids de abril 2015]



Para estimular a nuestros hijos no hace falta aplicar ningún tipo de programa muy complejo, ni gastar dinero, ni comprar materiales sofisticados.

Hoy os traigo algunas actividades cotidianas que seguramente ya estáis haciendo sin ser conscientes de que eso también es estimulación. Cuando nos hacemos conscientes de ellos, simplemente prestaremos más atención a estos momentos y ayudaremos así a que el niño los aproveche mucho mejor.

Las edades (por meses) son orientativas. 
Siempre debemos observar al niño y adaptarnos a su evolución real, no a lo que los libros y los expertos digan que debe hacer en tal o cual mes de edad.



6-7 meses. Ofrecerle un juguete y animarle a cogerlo con la mano. Si no lo coge, se lo podemos poner en la mano para que entienda lo que pretendemos. Una vez que lo haga, podemos ofrecerle dos juguetes e intentar que coja uno con cada mano.


8-9 meses. Lo llamamos por su nombre desde atrás para que gire la cabeza. Esto puede hacerse desde mucho antes, para comprobar que oye bien pero, en ese caso, sin que gire la cabeza (porque aún no podrá si es muy pequeño) así que simplemente debemos observar si reacciona a las voces. No debemos irnos muy lejos porque hemos de hacernos visibles en cuanto comprobemos si reacciona o no.


10-11 meses. Animarle a meter y sacar objetos de una caja (por ejemplo, juguetes o ropa). Cuando ya lo haga con soltura, podemos usar cada vez una caja más pequeña y objetos más pequeños.


12-13 meses. Reproducir onomatopeyas para que nos imite. Por ejemplo, sonidos de animales, el ruido de un coche, una campana, etc.


14-15 meses. Intentar que se quite el gorro y los calcetines él sólo y también abrir y cerrar cremalleras (de la ropa, de bolsas, etc).


16-17 meses. Animarle a subir las escaleras él sólo, siempre con nosotros a su lado, muy cerca, para evitar accidentes.


18-19 meses. Si el niño muestra iniciativa, puede comer sólo y comenzar a utilizar los cubiertos. Evidentemente mucha comida se le caerá, se ensuciará y tardará mucho en terminar, pero será un gran aprendizaje para él.


20-21 meses. Comenzar a conocer y reconocer las partes del cuerpo humano: en su propio cuerpo, en el nuestro, en sus muñecos y, finalmente, en una imagen en papel.


22-23 meses. Contar cosas (peldaños, muñecos, galletas, dedos, amigos, etc). Si lo contamos todo en voz alta (señalándolo al principio) le estaremos introduciendo en las matemáticas y,s in darse cuenta, pronto estará sumando y restando.


24-25 meses. Si hacemos pan o repostería puede ayudarnos y moldear la pasta en diferentes formas y tamaños. Otra opción es hacerlo con plastelina o pasta de modelar (pero si lo hacemos con pan, después de lo podrá comer).


26-27 meses. Para ampliar su vocabulario y mejorar la expresión verbal, animarle a repetir palabras, hacer y contestar preguntas y entender instrucciones sencillas.


28-29 meses. Animarle a abrochar y desabrochar botones. Puede hacerlo en materiales específicamente preparados pero es mejor si lo hace en su ropa real (o en la nuestra o de sus muñecos).









Imagen: http://1m.babytuto.com/post/1396540569-shutterstock_51148012.jpg 






¿Qué otras actividades de estimulación temprana hay 
en vuestro día a día?










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Cómo fomentar la inteligencia lingüística en tu bebé


La inteligencia lingüística consiste en la capacidad de comunicarse mediante el lenguaje hablado y escrito. Hay muchas cosas que podemos hacer en el día a día para ayudar a nuestros hijos a desarrollarla:

1) Háblale mucho. Háblale aunque pienses que no puede entenderte. Cuéntale lo que haces, lo que ves, lo que piensas y lo que sientes.

2) Llama a las cosas por su nombre. No utilices un lenguaje infantil con el niño. No digas "baba" si puedes decir "agua", no digas "guau guau" si puedes decir "perro", etc. Conocí a una mujer que llamaba "cristalitos" a todo lo que era susceptible de romperse en pedazos. Unos años después tuvo que explicarle a su hija que no todo lo que se rompe es de cristal. Su hija no podía comprender cómo su madre la había engañado durante toda su vida. Porque para la niña eso había sido un engaño.

Imagen: https://www.etsy.com/listing/58924651/complete-alphabet-a-z-vintage-blocks
3) Pon voces cuando le cuentes historias o le leas en voz alta, le ayudarás a captar mejor los matices y las emociones.

4) Sigue las palabras con el dedo cuando le leas en voz alta. Poco a poco irá descubriendo que hay una relación entre esos símbolos escritos y lo que tú dices.

5) Haz juegos de palabras, como nombrar cosas que empiecen por la misma letra (y si están a la vista, mejor para empezar), hacer rimas sencillas, etc.

6) Pon letras y palabras a su alcance. Vivimos en una sociedad altamente alfabetizada en la que es imposible no estar en contacto con la palabra escrita, pero podemos ir un paso más allá y poner las letras al alcance del niño: letras imantadas en la nevera, letras grandes de madera para jugar con ellas, carteles con los nombres de las cosas sobre cada objeto de la casa, etc. Y, por supuesto, empieza por su nombre. Probablemente será la primera apalabra que será capaz de reconocer.


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miércoles, 6 de mayo de 2015

Una lección de Oprah


[Boletín Tarkus Kids de febrero 2015]




Oprah tuvo una infancia verdaderamente difícil. Su familia no tenía dinero, no había agua corriente en su casa y tenía que compartir la cama con su abuela. Con ese punto de partida, es difícil imagina cómo llego a ser quién es hoy en día: una de las mujeres más influyentes, más ricas y también más generosas del mundo.

Ella cuenta que una de las cosas que más fuerza le dio fue que no comenzó a ir a la escuela hasta los seis años. Antes de eso, su abuelo le enseñó a leer. Leían la Biblia. Así que cuando ella llegó a la escuela ya sabía leer y era capaz de deletrear palabras como “Nicodemo”, “Ananías, Misael y Azarías”. Así que fue una alumna aventajada, respetada por sus maestros y que, sobre todo, tenía mucha fe en si misma. Nunca se sintió inferior sino que se sentía muy inteligente precisamente porque ya sabía leer y leía bien.

Desde entonces siempre ha creído que era capaz de lograr cualquier cosa que se propusiera. Y así ha sido.

Uso este ejemplo para ilustrar la importancia de enseñar a los niños a leer, no sólo por el mero hecho de leer, sino por todos los efectos colaterales que ello provoca, empezando por el fortalecimiento de su autoestima y su visión de si mismos. Algo tan simple y gozoso como enseñar a un niño a leer puede cambiar para siempre su vida.






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miércoles, 29 de abril de 2015

Cómo dar conocimientos enciclopédicos a tu hijo




[Boletín Tarkus Kids de enero 2015]




Cuando hablamos de programas de estimulación temprana y de desarrollo de la inteligencia siempre insistimos en la idea de que el objetivo no es aprender a leer o memorizar todos los datos que estamos presentando. El objetivo es crear y fortalecer las conexiones neuronales que servirán de base de los futuros aprendizajes.



Sin embargo, no debemos perder de vista el hecho de que, además de ayudar a la creación de esas sinapsis (conexiones neuronales) también estamos aportando conocimientos al niño. Por tanto, es importante la manera en que lo hagamos. Los datos que enseñemos al niño deben cumplir estas características: 



Ser veraces. Habrá muchos otros momentos para estimular la imaginación y la creatividad, con historias fantásticas, inventando palabras, etc. Pero ahora estamos aportando conocimiento, por tanto, debemos enseñar cosas reales y ciertas. 

Ser precisos. Cuando enseñemos los bits de conocimientos enciclopédicos, debemos procurar que las imágenes sean fieles a la realidad, tan exactas como sea posible y con suficientes detalles para que sea distinguible de otras. 

Ser simples. O, como dice Glenn Doman, ser discretos. Es decir, que contenga un sólo elemento, referido a un sólo tema y sin información adicional. 

Ser nuevos. En principio, según Glenn Doman, las tarjetas que presentemos al niño deben contener información que él todavía no conozca para asegurarnos de que llame y mantenga su atención. Pero con algunos niños (especialmente a partir de los dos años) también funciona mostrarle algunos datos que ya conozcan. Por ejemplo, si su hijo ya conoce tres razas distintas de perros, nada impide que las incluya entre sus tarjetas sobre razas de perros. 

Ser atractiva y fácil de ver. El Dr. Kovacs añade esta característica al listado, aunque incluye en ella ser “llamativa, nueva y grande”. En realidad es sólo otra forma de expresar lo mismo que recomienda Doman: que sea nueva y tenga el tamaño adecuado, además de no contener elementos adicionales, hace que sea llamativa para el niño. 









Imagen: http://www.iahp.org/wp-content/uploads/2014/06/Mom.child_.Bit-copy-1170x500.jpg 




Los humanos construimos el conocimiento sobre nuestros conocimientos previos, así los aprendizajes se suceden en una cadena que nunca acaba y que, para muchos, empezó con los programas de estimulación temprana y, especialmente, con el programa de conocimientos enciclopédicos. Así que elija bien la información que va a presentar a su hijo, porque está sentando las bases de su futuro aprendizaje





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miércoles, 22 de abril de 2015

Cómo fomentar la sensibilidad artística

[Boletín Tarkus Kids de enero 2015]

Mariluz me escribió el siguiente comentario: "Mi marido y yo somos de ciencias y siempre hemos sido muy racionales. No nos consideramos personas creativas ni con habilidades artísticas y nos preocupa que nuestro hijo tampoco lo sea. ¿Qué nos recomiendas para fomentar su sensibilidad artística?"

Yo les contesté y también les pedí permiso para compartir su mensaje porque creo que la respuesta puede servir a otras familias.

Si tu hijo aún no ha nacido puedes comenzar su estimulación mediante las audiciones musicales. Se ha comprobado que el niño en el útero materno es capaz de oír los sonidos del exterior y, después de nacer, puede reconocer la música que su madre escuchó. Oyen mejor los sonidos de más de 1500 Hz, por lo que la música clásica y el canto gregoriano son los más recomendados. Es bueno que esas audiciones continúen después de nacer.

Siguiendo con la música, si es posible conviene poner a su disposición instrumentos musicales (no imitaciones de plástico diseñadas para niños, sino instrumentos de verdad) y dejarles experimentar con ellos enseñándoles también a cuidarlos y respetarlos, por supuesto, pero sin imponerles una forma determinada de usarlos y de combinar los sonidos. A partir de cierta edad (5 o 6 años, aproximadamente, pero siempre va a depender de cada niño) puede tomar clases de solfeo y del instrumento que sea de su interés, pero hay que cuidar que no lo vea como algo tedioso y que se le permita improvisar y experimentar.

Antes de que su desarrollo motor le permita coger un lápiz, el niño puede pintar usando sus propias manos, en papeles que estén sobre una mesa, sobre el suelo o pegados a la pared. Cuando empiece a dibujar, nuestra actitud va a determinar que su creatividad fluya o que se coarte. éstas son algunas cosas que debemos hacer:

-No obligarle nunca a dibujar ni a colorear. Hay niños que no quieren dibujar y hay niños que dibujan pero tardan mucho en colorear. Eso no significa que tengan algún problema; lo mejor, siempre, es respetar sus ritmos.

-No tratar de interpretar sus dibujos. Si el niños nos quiere contar qué es lo que ha dibujado, le escuchamos y conversamos con él, pero no intentamos adivinar qué dibujó ni mucho menos qué significan sus dibujos.

-Permitir que se manche. Es bueno que el niño dibuje con herramientas diferentes y sobre superficies variadas así como mezclar los colores a su antojo sin que limitemos su expresión por el miedo a que manche su ropa, la mesa o el suelo. Hay pinturas fácilmente lavables.

-No decirle qué debe dibujar a menos que él nos lo pregunte. Hay dibujos que son abstractos, que son sólo una mezcla de trazos sin significado. No hay que corregirle si él no lo pide.

-No exponer los dibujos en la casa si el niño no quiere. A las madres nos gusta poner los dibujos de los niños en las paredes de casa y en la puerta de la nevera, pero algunos niños no quieren, o quieren elegir ellos qué dibujos van a exponerse y dónde.

Sin duda lo más importante, en el caso de Mariluz y tanta gente que opina como ella, es cambiar la actitud y dejar de creer que la sensibilidad artística es un don que sólo algunos poseen. Todos somos creativos y somos capaces de desarrollar esa faceta de nuestra personalidad. Los niños, con su frescura y su ausencia de prejuicios, son los maestros perfectos para que también los adultos aprendamos a desarrollar nuestra sensibilidad artística.


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miércoles, 15 de abril de 2015

El orden lógico de la estimulación temprana



[Boletín Tarkus Kids de enero 2015]


Hoy quiero comentar un tema muy importante sobre la estimulación temprana.


Hay algunas creencias erróneas sobre esto, como la que asegura que es como abrigarse antes de que llueva, que se pretende forzar el desarrollo del niño y que es inútil hacerlo


Pero todo tiene una explicación. En el caso de la estimulación temprana, sólo podremos comprender (y por tanto, hacerlo bien) si conocemos cuál es el funcionamiento del cerebro y, sobre todo, su proceso de formación.


Siempre que vayamos a utilizar algún programa de estimulación temprana con nuestros hijos debemos tener en cuenta su edad pero, sobre todo, el grado de desarrollo y madurez de su cerebro.



En el cerebro humano existen tres tipos de áreas que tienen funciones diferentes: las primarias, perciben los estímulos; las secundarias los identifican y las terciarias los relacionan. Además, es sabido que las estructuras simples del cerebro maduran antes que las complejas, por lo que los estímulos que proporcionemos al niño deben ser acordes a su proceso de maduración y crecimiento. No sirve de nada proporcionar estímulos dirigidos a las áreas secundarias si éstas aún no se han desarrollado, igual que no sirve de nada tirar de una planta para que crezca más y más rápido. 


En un primer momento (es decir, en los primeros meses de vida e incluso antes del nacimiento) la estimulación debe ser únicamente sensorial. 


En estos meses, las áreas del cerebro que funcionan son las primarias, las que perciben los estímulos, así que de nada serviría proporcionar estímulos dirigidos a las otras áreas. Lo órganos sensoriales captan esos estímulos y los traducen en impulsos eléctricos que llegan hasta el cerebro. Se trata de la función primaria de percepción para ello el niño utiliza los cinco sentidos. Más adelante, las áreas secundarias permitirán su identificación y, finalmente, las terciarias cumplirán la función más compleja, que es la de relación. Así que nuestro programa de estimulación debe seguir ese mismo esquema para que sea eficaz. 







Es importante también estimular el sentido del equilibrio, ya que ello repercutirá favorablemente en el posterior desarrollo de la motricidad del niño. A partir del sexto mes de embarazo comienza a funcionar el oído interno, responsable del equilibrio, por lo que los movimientos de la madre van a servir para estimular ese sentido. Después del nacimiento, mecer al niño, acunarlo, levantarlo, etc, son también ejercicios que fomentarán su equilibrio y el desarrollo motor. Estos movimientos deben hacerse siempre con suavidad y progresivamente para evitar causarle mareos o daños al niño. 


En un patrón de desarrollo sano, un niño de dos meses comenzará a reptar; uno de siete a gatear, y uno de 12 a caminar con ayuda. Como siempre, las edades son orientativas y dependen de la madurez de su cerebro. 


Y tú ¿has estimulado a tus hijos? Cuéntanos cómo lo hiciste en lau@tarkuskids.com 












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